Buscar
  • III Congreso

DOCUMENTO PREPARATORIO


DOCUMENTO PREPARATORIO AL

III CONGRESO FRANCISCANO MISIONERO

DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE,

GUATEMALA 2018


“Peregrinos descalzos, como hermanos de todos”, los frailes franciscanos nos preparamos para celebrar nuestro III Congreso Franciscano Misionero de América Latina y El Caribe. Con tal motivo, hemos sido convocados del 21 al 27 de octubre del año 2018 en la Casa de retiro Monte San Francisco, ubicada en Puerta Parada, Santa Catarina Pinula, Guatemala.


Obedeciendo al mandato que Dios le hiciera a Moisés frente a la zarza ardiente: “Quítate las sandalias porque la tierra que pisas es tierra sagrada” (Ex 3, 5), en este Congreso, los frailes buscamos acercarnos con profunda reverencia a tres signos de los tiempos del actual contexto latinoamericano y caribeño (el cuidado de la creación, la movilidad humana y la cultura de paz) que nos muestran que estamos ante “Nuevos escenarios y nuevos desafíos”.


Inspirados en la metodología que nos ha legado el magisterio latinoamericano (ver, juzgar, actuar, evaluar y celebrar) y en sintonía con nuestra espiritualidad, los frailes menores deseamos contemplar estos tres desafíos con una mirada serena y creyente, discernirlos a la luz de las fuentes inspiracionales de nuestro carisma, optar con renovadas fuerzas por una mayor fidelidad a nuestra misión en el mundo y en la Iglesia, valorar la eficacia de nuestra tarea evangelizadora en actitud de conversión permanente, con la finalidad de restituir al Señor el don de la vocación que nos ha regalado.


Como parte del proceso preparatorio para dicho acontecimiento, te compartimos esta reflexión que conecta la propuesta de nuestro III Congreso Misionero Franciscano con lo vivido en los dos congresos anteriores, dada su contribución para consolidar la conciencia explícita que hoy tenemos en nuestra Orden de que nacimos como una fraternidad evangélica y evangelizadora, en virtud de lo cual nos descubrimos como una entidad esencialmente misionera. A continuación, presentamos un breve resumen de sus principales aportes, luego de lo cual delineamos los tres signos de los tiempos a los que busca responder nuestro III Congreso Misionero Franciscano.


1. El documento conclusivo de Córdoba: Carisma y Misión: ¡Urgencia y Audacia!


En sintonía con el caminar de la Iglesia latinoamericana y caribeña que animó la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, los hermanos menores franciscanos nos reunimos de todos los rincones de América Latina y El Caribe del 14 al 19 abril del año 2008 en San Antonio de Arredondo, Córdoba, Argentina, para vivir el I Congreso Misionero Franciscano bajo el lema: “¡Celebremos y renovemos nuestro ardor misionero!”


En el Congreso de Córdoba se produjo el documento Carisma y Misión: ¡Urgencia y Audacia! que está estructurado en cinco bloques: memoria histórica, nuestra presencia hoy, desafíos que persisten, provocaciones y estímulos a partir de nuestro carisma y las líneas de acción, en cuyas orientaciones y compromisos, se pone de manifiesto la finalidad última de dicho Congreso: posibilitar una profunda revisión y revitalización de nuestra tarea evangelizadora en el mundo actual. Con ello retomamos el itinerario trazado por el documento El Evangelio nos desafía, del Consejo Plenario de la Orden que se realizó en el año 1983 en Bahía, Brasil, en el que se nos urgió a “ver y oír” a nuestro pueblo para dejarnos evangelizar por los pobres y excluidos, tal como lo hicieron Jesús de Nazareth y san Francisco de Asís.


Porque “nuestro claustro es el mundo” y somos “frailes del pueblo”, sabemos que el lugar teológico de nuestra misión se encuentra entre las personas. Por ello, tal como se expresa en el documento conclusivo del congreso de Córdoba, nos sentimos “impulsados por el Evangelio y desafiados por el nuevo contexto histórico […] a revisar nuestras formas de presencia y a colocarnos en actitud de escucha y conversión y de búsqueda de nuevas formas de evangelización, más itinerantes en una misión compartida con los laicos y laicas”.


En este I Congreso Misionero Franciscano celebramos la gracia de los orígenes y nos preguntamos sobre el significado evangelizador de nuestras presencias. No como quien se lamenta de lo vivido para quedarse anclado en el pasado, sino con la actitud de quien desea responder con premura a los múltiples desafíos que hoy nos lanza el mundo. Esta verdad se puso de manifiesto con suma valentía en el documento final: “Enraizados en Francisco de Asís e impulsados por la misión de evangelizar que Jesucristo nos confía, nos sentimos convocados a repensar nuestra presencia, urgidos por los nuevos y provocadores desafíos que nos interpelan de la realidad sociocultural y eclesial”.


Somos conscientes de que la expansión misionera se dio cuando los frailes vivieron con mayor radicalidad el Evangelio. Por ello, queremos retomar esta radicalidad para llevar hasta el final la obra de amor que el Dios Padre nos ha encomendado en su Hijo Jesús, sabiéndonos impulsados por su Espíritu. Deseamos renovar nuestra opción vocacional y entrar en un proceso de conversión que nos permita revisar nuestra manera de ser y estar en el mundo y en la Iglesia de modo que podamos recrear y refundar nuestra tarea evangelizadora.


El Dios uno y trino es quien garantiza esta empresa que supera con mucho nuestras capacidades. Él es el quien nos anima a la promoción de una evangelización integral, que combina el anuncio de Jesús con la catequesis y la promoción social porque procura salvar las almas y los cuerpos. Él es quien nos urge a vencer la tentación del conformismo, del “esto siempre se ha hecho así” para renovar el entusiasmo en nuestras presencias tradicionales (parroquias, santuarios, colegios y obras sociales) y abrirnos a los nuevos desafíos de la misión ad gentes, las Comunidades Eclesiales de Base, la inserción en las periferias, el servicio a los migrantes, el acompañamiento a los campesinos sin tierra, las luchas por los derechos de los indígenas y afrodescendientes, el acompañamiento a prisioneros, a drogadictos y a personas con deficiencias físicas y mentales.


Pero no es solo la misión la que se ha de resituar en el nuevo contexto, sino también nuestras vidas, pasando de los conventos tradicionales a las nuevas formas, que nos permiten responder con mayor agilidad a las distintas realidades en las que nos encontramos inmersos. Esto también supone el que nos comprometamos con la promoción de una Iglesia de comunión, sacramento del reinado de Dios, que posibilite relaciones de igualdad y respeto entre pastores, laicos y religiosos, que promueva el dialogo intercultural, interreligioso y ecuménico, que además de potenciar la riqueza cultural, religiosa y espiritual de los pueblos evangelizados, nos permite revalorar nuestra propia comprensión de lo que hoy significa ser cristianos y franciscanos.

Finalmente, el documento conclusivo del I Congreso Misionero Franciscano nos incita a que como hermanos menores cultivemos un especial cuidado por la creación, conscientes del sistema socioeconómico en el que vivimos, que con su lógica voraz, destruye vidas humanas y depreda la naturaleza, priorizando los intereses personales por encima de la vida sustentable de nuestra casa común.

Reflexionemos a nivel personal y de Provincia, ¿cómo hemos hecho vida estas propuestas en nuestra Entidad?


2. El documento conclusivo de Canindé: Nuevos franciscanos para la nueva evangelización


La invitación del II Congreso Misionero Franciscano que tuvo lugar en Canindé, Brasil, del 21 al 27 de abril de 2013, fue a un nuevo nacimiento. Siguiendo la recomendación que Jesús le hiciera a Nicodemo: “El que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”. (Jn 3,3), el documento conclusivo se tituló Nuevos franciscanos para la nueva evangelización. Está estructurado en cinco partes: Canindé, ciudad franciscana, de Córdoba a Canindé, el rostro del nuevo franciscano, la práctica evangelizadora del nuevo franciscano y la conclusión, en las que podemos constatar que la mayor novedad de dicho congreso fue la invitación a renovar nuestra misión con tal hondura que podemos equipararla a un nuevo nacimiento en el Espíritu Santo.


Previo a este congreso, se realizaron el Capítulo General de la Orden (año 2009) que se centró en nuestra misión evangelizadora, dos Asambleas del Consejo Internacional del Secretariado General de Misiones y Evangelización (SGME) y varios encuentros de los Secretariados de Misiones y Evangelización de las Conferencias, además de la elección del primer Papa latinoamericano y el Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización. Todo lo cual influyó notablemente en sus conclusiones.


Este II Congreso Misionero Franciscano se desarrolló en un ambiente de apertura a la religiosidad popular, con un deseo explícito de vivir la fraternidad. El documento conclusivo de Canindé dio continuidad al del I Congreso y contempló otros aspectos que se desprendían del nuevo contexto de nuestro continente. Reconoció que vivimos en un cambio de época, que se refleja en una profunda crisis social, eclesial y religiosa, pero que apunta al nacimiento de un nuevo estilo de vida, de una nueva religiosidad, en los que el frescor del carisma franciscano tiene mucho que aportar, si sabemos resituarlo en esta renovada sensibilidad espiritual postmoderna.


En este congreso se nos invitó a una conversión personal y comunitaria, que se manifiesta en cuatro llamadas que nos ayudan a ser los nuevos franciscanos que reclama la nueva evangelización:


a. La primera es a repensar nuestras presencias tradicionales en parroquias, santuarios, centros educativos, medios de comunicación, entre otros.


b. La segunda es a abrirnos a nuevas formas de presencia en la misión ad gentes (como la Amazonía), en el diálogo intercultural, interreligioso y ecuménico, en el acompañamiento a indígenas y afrodescendientes y al mundo juvenil, en la lucha por la paz, la justicia y la integridad de la creación, entre otros.


c. La tercera es a una revisión de nuestra tarea evangelizadora en sus fundamentos, sus motivaciones, su metodología y las actitudes con que la desempeñamos.


d. La cuarta, que viene a ser como un resumen de todas las anteriores, es el nacimiento de una nueva forma de ser franciscanos, cuyo corazón está enraizado en el primado de la práctica sobre cualquier tipo de intelectualismo; por lo que el anuncio del evangelio se torna más testimonio que palabra; es sabernos llamados a ser “hombres de Dios” con una fe profunda y robusta que se cultiva en una relación cotidiana con el Señor; a hacernos “prójimos” de los demás, en quienes descubrimos el rostro de Dios aunque tengan una cultura y profesen una tradición religiosa diferente a la nuestra; a cultivar un apasionado aliento misionero que nos lleva a salir de nuestra zona de confort hacia las periferias sociales y existenciales; a abrirnos al cambio y la transformación de estructuras que ahogan el evangelio y la vida; a promover a los laicos en la misión compartida, conscientes de su dignidad y apostolicidad; y por último, a vivir la fraternidad en todas las instancias de nuestra vida y misión.


Llegados a este punto, conviene que nos preguntemos ¿en qué medida las conclusiones de este Congreso han animado los procesos evangelizadores de nuestra Entidad?


3. En camino hacia nuestro III Congreso Misionero Franciscano


En el III Congreso Misionero Franciscano de América Latina y El Caribe, deseamos mantener las líneas evangelizadoras sugeridas en los dos congresos anteriores y aventurar una reflexión que nos permita resituar nuestra identidad y misión en el marco del nuevo escenario y de los nuevos desafíos que nos sugieren tres signos de los tiempos del actual contexto latinoamericano y caribeño: el cuidado de la creación, la movilidad humana y la cultura de paz.


Ante el neoliberalismo despiadado que promueve una visión socioeconómica que se nutre de nuestros recursos naturales y de la vida de las dos terceras partes de la población mundial, proponemos el cuidado de la creación como opción que reconoce el señorío de Dios Padre sobre toda creatura y nuestra tarea de mayordomía para con su obra.


Ante una globalización que impulsa el libre flujo del dinero, las drogas y los productos comerciales, pero que levanta muros para detener a los migrantes que son forzados a abandonar sus países de origen por la violencia, la precariedad y las presiones políticas, sugerimos una seria reflexión sobre la movilidad humana que nos permita discernir cómo ser agentes de inclusión y solidaridad con las personas más vulnerables.


Ante las múltiples manifestaciones del imperio de la violencia que experimentamos en nuestros países, en nuestros barrios y en nuestras familias, y que amenaza con arropar todas las dimensiones de nuestra vida, apostamos por una cultura de paz que brota de la práctica de la justicia y de la no violencia y entronca con el mensaje que el Poverello proclamó en la ciudad de Asís luego de su encuentro con Dios y consigo mismo.


Queremos terminar esta reflexión invitando a los hermanos a profundizar su conocimiento afectivo e intelectual de estos tres signos de los tiempos y a leer y meditar los documentos de la Orden Carisma y Misión: ¡Urgencia y Audacia!, Nuevos franciscanos para la nueva evangelización y el Ite Nuntiate; y la Evangelii Gaudium y la Laudato Sii del Papa Francisco, que junto a este texto constituyen el conjunto de los documentos preparatorios para participar con mayor provecho de nuestro III Congreso Misionero Franciscano de América Latina y El Caribe, de modo que podamos ofrecer una respuesta más evangélica a estos tres urgentes desafíos.


Preguntas para la reflexión:


Para todos los hermanos que van a participar del III Congreso Misionero Franciscano de América Latina y El Caribe, sugerimos un trabajo por Provincias contestando las siguientes preguntas:


1. ¿Qué podemos hacer para apropiarnos de las principales conclusiones del I y el II Congreso Misionero Franciscano y comprometernos más profundamente con ellas?


2. En tu Provincia, ¿qué problemáticas han impedido la implementación de estas propuestas?


3. ¿En cuáles aspectos entiendes que estos tres signos de los tiempos son pertinentes a la realidad socioeconómica y eclesial del lugar donde vives?


4. ¿En qué medida y en cuáles aspectos sientes que estos tres signos de los tiempos están en sintonía con el caminar de nuestra Orden?


5. De cara a tu participación en nuestro III Congreso Misionero Franciscano, ¿qué es lo que más te resuena de estos tres signos de los tiempos?


En tu Entidad, ¿qué respuestas se están dando a nivel de gobierno y fraternidad a estos tres signos de los tiempos?

126 vistas

© 2018 Oficina de Publicaciones.

Oficina de Publicaciones y Comunicaciones, Provincia "Nuestra Señora de Guadalupe".

Fr. Henri David Morales, OFM

ofmca2014@gmail.com | Tel: +502 6671-6700 | Tel: +502 6626-5867

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon